
- Recursos
- …
- Recursos
- Recursos
- …
- Recursos
“Por causa de Cristo lo he perdido todo,
y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a Él, y de encontrarme unido a Él”
(Filip 3,8-9)
La paz de Jesús conforte siempre tu corazón.
Te comparto que desde muy pequeña, Dios sembró en mí la semilla de la fe. Crecí en un ambiente católico, rodeada de servicio, música y actividades de Iglesia. Todo parecía estar en su lugar… sin embargo, con el paso del tiempo, mi corazón comenzó a buscar algo más.
La música se convirtió en el centro de mi vida. Soñaba con ser cantante y trabajé incansablemente para lograrlo. En el año 2002 fui seleccionada para participar en La Academia, una experiencia que marcó profundamente mi historia. Junto con las oportunidades llegaron también la sed de reconocimiento, la vanidad y el deseo de éxito. Poco a poco, sin darme cuenta, me fui alejando de Dios, y esto me llevo a experimentar un profundo vacío.
Aunque hablaba de Él, dejé de escucharlo. Oraba poco y ya no buscaba su voluntad, sino la mía. El vacío interior comenzó a crecer, hasta que en 2004 me encontré completamente perdida, sumida en una profunda soledad, sin rumbo ni esperanza.
En medio de esa oscuridad, me atreví a clamar por la misericordia de Dios. Fue un grito, desde lo más profundo de mi corazón. Meses después, casi sin entender cómo, acepté participar en una misión de evangelización. Yo iba rota, pero Dios, en su infinita bondad, comenzó a sanarme… incluso usando mi fragilidad para tocar la vida de otros. Antes de regresar, frente al Santísimo, hice una oración que lo cambió todo: “Señor, te regalo un año de mi vida. Llévame a donde Tú quieras.”
Ese “sí” abrió una puerta que ya no se cerró. Comencé a leer el Evangelio, a rezar el Rosario, a volver a la Eucaristía incluso diariamente. Así fue como descubrí que Jesús no era solo alguien de quien sabía cosas, sino alguien vivo que me amaba profundamente.
Sin imaginarlo contuiné en el mundo de la música, pero ahora mi corazón ya no estaba dividido: deseaba agradar a Dios por encima de todo. Fue entonces cuando Él me condujo a una comunidad que transformó mi vida y me permitió experimentar su misericordia de manera radical. Ahí conocí a un gran siervo de Dios, que se convirtió en mi padre en la fe Fr Richard Thomas(+) quien ahora ya esta en proceso en su causa de biatificación y canonización en la Iglesia.
Desde entonces, seguir a Cristo ha sido un camino de aprendizaje, lucha y gracia. No ha sido fácil, pero ha sido profundamente liberador. Hoy puedo decir que vivir para Él ha sido la mejor decisión de mi vida.
Sobre el tiempo comprendí que mi misión no es solo cantar, sino evangelizar, compartir lo que Dios ha hecho conmigo
y anunciar que para Él, TODO es posible.
Señor, "Hágase tu voluntad y no la mía, para poder verte algún día"
Azeneth González
Sitio desarrollado por San Guspino © 2021
